--
China continúa fortaleciendo su ambicioso programa espacial con el objetivo de llevar astronautas propios a la superficie lunar antes 2030, gracias a una serie de pruebas tecnológicas exitosas que consolidan su hoja de ruta hacia una misión tripulada a la Luna.
El miércoles 11 de febrero de 2026, en la provincia de Hainan, desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, la República Popular China ha completado con éxito ensayos clave del cohete superpesado Larga Marcha-10 y de la nave tripulada Mengzhou, marcando hitos significativos en la capacidad de su sistema de lanzamiento y supervivencia de tripulación ante condiciones extremas de vuelo.

Durante la prueba, el cohete Long March-10 despegó bajo control y, al alcanzar condiciones críticas de presión atmosférica, la cápsula Mengzhou se separó correctamente y ejecutó con éxito su secuencia de aborto de emergencia, descendiendo de forma segura y desplegando su sistema de paracaídas para amerizar en el mar frente a la provincia de Hainan. Mientras la cápsula Mengzhou descendía hacia un amerizaje controlado, la primera etapa del cohete no se desechó como suele ser habitual. En cambio, continuó brevemente su ascenso hasta alcanzar una altitud de aproximadamente 110 kilómetros, donde desplegó cuatro aletas de control tipo rejilla, similar a las que utiliza SpaceX en sus cohetes Falcon 9.
A partir de ese momento, el cohete ejecutó una compleja secuencia de maniobras: reencendió dos de sus motores para frenar y corregir su trayectoria, realizó un descenso controlado utilizando la resistencia aerodinámica, y finalmente, a unos 120 metros sobre el nivel del mar, desplegó un mecanismo de amarre diseñado para simular la captura por una red de recuperación terrestre. A solo 5 metros de altitud, el cohete alcanzó un estado de cuasi-suspensión antes de ejecutar un amerizaje controlado en el mar.
Esta capacidad de recuperación es fundamental para reducir los costos de lanzamiento y aumentar la frecuencia de misiones. Según Yang Shutao, experto de la CASC (China Aerospace Science and Technology Corporation), “la reutilización de cohetes puede reducir significativamente los costos de lanzamiento y aumentar la frecuencia. Es un camino esencial para el acceso libre a gran escala al espacio en el futuro y proporciona un apoyo importante para el progreso del sector espacial de China”.
Según comunicó la agencia espacial china, estos ensayos combinados representan varios “primeros” logros históricos para el programa lunar:
- Primera ignición y vuelo del Long March-10 en configuración de prototipo.
- Primer test de aborto en condiciones de máxima presión dinámica para una nave tripulada.
- Primera recuperación marítima tanto de la cápsula de retorno como del cohete.
Estas pruebas no solo verificaron la funcionalidad de los sistemas, sino que además proporcionaron datos de vuelo y experiencia de ingeniería esenciales para las siguientes fases de desarrollo de las misiones tripuladas.

El Long March-10 es un cohete de clase superpesada que China está desarrollando específicamente para sus misiones lunares tripuladas. Con una configuración que puede integrar sistemas reutilizables y diseños avanzados de recuperación, este cohete tiene la misión de enviar tanto la nave Mengzhou como el módulo lunar Lanyue a órbita lunar.
Por su parte, la Mengzhou – cuyo nombre significa “barco de sueños” en mandarín – está diseñada para transportar tripulación en vuelos más allá de la órbita baja terrestre, y eventualmente será un elemento central en misiones humanas a la Luna, así como en la transición entre estaciones espaciales y objetivos lunares.
El Long March-10 mide aproximadamente 55 metros de longitud en su configuración de prototipo probada, aunque la versión final alcanzará los 92 metros. Está propulsado por siete motores de oxígeno líquido y queroseno que funcionan en paralelo, generando cerca de 1.000 toneladas de empuje, lo que actualmente representa el mayor empuje de un solo módulo entre los cohetes chinos.
En su configuración completa, el cohete integrará dos impulsores idénticos acoplados en paralelo con su etapa central de siete motores, lo que le dará una capacidad de carga significativamente mayor: aproximadamente 70 toneladas en órbita terrestre baja y alrededor de 27 toneladas en órbita de transferencia lunar.
Una estrategia de dos lanzamientos
El sistema chino para vuelos tripulados lunares se basa en una arquitectura de “dos lanzamientos con encuentro orbital”, que se aleja del concepto tradicional de “un solo disparo gigante”. Esta estrategia contempla dos lanzamientos separados del Long March-10: uno para transportar el módulo de alunizaje Lanyue y otro para la tripulación a bordo de la nave Mengzhou. Ambos vehículos realizarán una maniobra de encuentro y acoplamiento en órbita lunar antes de que los taikonautas (astronautas chinos) desciendan a la superficie.
La nave Mengzhou, más grande y capaz que la actual Shenzhou utilizada para las misiones a la estación espacial Tiangong, está específicamente diseñada para misiones de espacio profundo y puede soportar la reentrada atmosférica a las velocidades extremas de retorno lunar.

Referencias
1.- Xinhua. China’s Long March-10 passes key tests, paving way for future rocket reuses. 13 de febrero de 2026. https://english.news.cn/20260213/4730b896c69f4647979601ef254597ca/c.html
2.- Marín, Daniel. Mengzhou y Lanyue: las naves que llevarán astronautas chinos a la Luna al final de esta década. Eureka. Naukas. 26 de febrero de 2024. Disponible en: https://danielmarin.naukas.com/2024/02/26/mengzhou-y-lanyue-las-naves-que-llevaran-astronautas-chinos-a-la-luna-al-final-de-la-decada/





