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El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha realizado un descubrimiento que podría revolucionar nuestra comprensión de cómo se forman las galaxias y los agujeros negros supermasivos. Un equipo internacional de astrónomos, liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge, ha encontrado evidencia directa de que un agujero negro supermasivo en el universo temprano existía antes que la galaxia que lo alberga, desafiando las teorías clásicas sobre la formación de estos objetos cósmicos.

Durante décadas, los astrónomos han asumido que las galaxias se formaban primero, y que los agujeros negros supermasivos en sus centros crecían gradualmente a medida que consumían gas y estrellas de su entorno, o mediante fusiones con otros agujeros negros. Sin embargo, el JWST ha proporcionado datos que cuestionan este escenario.
El objeto en cuestión es el Pequeño Punto Rojo (“Little Red Dot”) llamado Abell2744-QSO1; una objeto ubicado a más de 13 mil millones de años luz de la Tierra, observado cuando el universo tenía solo 700 millones de años (aproximadamente el 5% de su edad actual). Gracias al efecto de lente gravitacional del cúmulo de galaxias Abell 2744 (también conocido como el Cúmulo de Pandora), el JWST pudo estudiar este objeto con un detalle sin precedentes.
Las observaciones del JWST revelaron que Abell2744-QSO1 alberga un agujero negro supermasivo con una masa estimada en 50 millones de veces la del Sol. Los investigadores notaron que no solo es enorme, sino que constituye un tercio de la masa total de la galaxia. Lo más sorprendente es que este agujero negro no parece haber crecido a partir del colapso de estrellas masivas en una galaxia preexistente, sino que ya era masivo desde su formación.
El equipo, liderado por Ignas Juodžbalis y Roberto Maiolino de la Universidad de Cambridge, utilizó el espectrógrafo de infrarrojo cercano (NIRSpec) del JWST para medir la velocidad y composición del gas que orbita alrededor del agujero negro. Los datos muestran que el gas sigue un movimiento kepleriano (similar a cómo los planetas orbitan el Sol), lo que confirma la presencia de un objeto central extremadamente masivo.
Al respecto del movimiento Kepleriano descubierto, el investigador Ignas Juodžbalis comenta:
Esto es importante porque nos indica que la mayor parte de la masa de QSO1 está concentrada en el agujero negro del centro. (…) Si la masa estuviera más dispersa, como ocurriría si hubiera muchas estrellas, el gas no tendría esta rotación kepleriana perfecta.
Puesto que el movimiento kepleriano se rige por las leyes clásicas de la gravedad, el equipo pudo utilizar las mediciones de la velocidad del gas para calcular directamente la masa del agujero negro, una hazaña que hasta ahora no había sido posible dentro de los primeros mil millones de años posteriores al Big Bang.
Los resultados sugieren este agujero negro supermasivo se originó a partir de de una “semilla pesada” que se formó en el primer segundo después del Big Bang o algo más tarde a partir del colapso de una gigantesca nube de gas. Esto evitaría la necesidad de un crecimiento gradual a partir de estrellas colapsadas y explicaría por qué el objeto Abell2744-QSO1 aparece como una nube de gas de hidrógeno y helio con poca evidencia de estrellas formadas. Lo que es casi seguro es que este agujero negro supermasivo nació grande y que puede estar en las primeras etapas de la formación de una galaxia a su alrededor.
Este descubrimiento desafía el conocimiento actual y sugiere que el universo temprano podría haber sido un lugar mucho más dinámico y complejo de lo que se creía. Los agujeros negros supermasivos, lejos de ser simples “monstruos” que crecen en el centro de galaxias ya formadas, podrían haber sido actores clave en la formación de las primeras estructuras cósmicas.
Referencias
1.- NASA. Portal Web. 27 de mayo de 2026. NASA’s Webb Reveals Black Hole That Formed Before Its Galaxy. Disponible en: https://science.nasa.gov/missions/webb/nasas-webb-reveals-black-hole-that-formed-before-its-galaxy/
2.- Juodžbalis, I., Marconcini, C., D’Eugenio, F. et al. A direct black-hole mass measurement in a little red dot at high redshift. Nature 653, 1017–1021 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10579-4

