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Un equipo internacional de astrónomos ha resuelto uno de los enigmas planteados por el Telescopio Espacial James Webb (JWST): la misteriosa aparición de pequeños puntos rojos en imágenes del universo profundo. La investigación, publicada el 14 de enero de 2026 en la revista Nature, identifica estos “pequeños puntos rojos” como agujeros negros supermasivos en una etapa temprana de su crecimiento, escondidos en densas envolturas de gas ionizado.

Desde que el JWST comenzó a tomar datos detallados del universo distante, algunos objetos compactos y de color rojo intenso —llamados Pequeños Puntos Rojos (Little Red Dots -LRDs-)— han desconcertado a los científicos. Su naturaleza no coincidía claramente con galaxias jóvenes ni con los núcleos galácticos activos tradicionales, y exhibían características inusuales, como emisiones de rayos X y radio excepcionalmente débiles.
La calidad de las observaciones del JWST permitió a los investigadores estudiar los espectros detallados, encontrando que las características líneas ensanchadas del helio e hidrógeno de estos objetos, se deben a la dispersión de electrones en un medio extremadamente denso y altamente ionizado que conforma una especie de capullo.
Este resultado indica que los agujeros negros se encuentran inmersos en un “capullo” de gas que absorbe y redistribuye su radiación, haciendo que estos sistemas aparezcan débiles o invisibles en ciertas longitudes de onda, mientras brillan intensamente en el infrarrojo observado por el JWST.
Agujeros negros más pequeños, pero en rápido crecimiento
Contrario a estimaciones iniciales, el estudio concluye que estos agujeros negros poseen masas relativamente moderadas —entre cien mil y diez millones de veces la masa del Sol— lo que sugiere que representan una fase temprana de crecimiento, previa a convertirse en los gigantes supermasivos observados en épocas posteriores del universo.
Esta etapa, hasta ahora poco documentada, podría explicar cómo algunos agujeros negros alcanzaron tamaños colosales en apenas unos cientos de millones de años tras el Big Bang, uno de los problemas abiertos más importantes de la cosmología moderna.
Implicaciones para la evolución del universo temprano
El hallazgo redefine la interpretación de una población entera de objetos detectados por el JWST y proporciona un marco físico coherente para su comportamiento observado. Además, refuerza la idea de que el crecimiento de los agujeros negros y la formación de galaxias están profundamente entrelazados desde las primeras etapas del universo.
A medida que el James Webb continúe explorando el cosmos profundo, los astrónomos esperan identificar más objetos de este tipo y reconstruir con mayor detalle la historia temprana de los agujeros negros, arrojando nueva luz sobre la evolución de las primeras estructuras cósmicas.
Referencias
1.- Rusakov, V., Watson, D., Nikopoulos, G.P. et al. Little red dots as young supermassive black holes in dense ionized cocoons. Nature 649, 574–579 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-025-09900-4

